Adelgazar rápido y el mito del efecto rebote: qué dice la ciencia
Los expertos cuestionan las advertencias tradicionales sobre adelgazar rápido tras analizar la pérdida real de grasa frente al agua y el glucógeno.

Vivimos en una sociedad donde queremos hacerlo todo cuanto antes y perder peso no es la excepción. Sin embargo, las prisas por perder kilos suelen estar bastante mal vistas debido a la habitual advertencia sobre el temido «efecto rebote» o la posible pérdida de músculo. La verdad es que los expertos llevan tiempo cuestionando esta idea con pruebas que contradicen un consejo que teníamos muy interiorizado.
El inicio de las dietas estrictas o muy bajas en calorías esconde un auténtico espejismo. La ciencia explica sin rodeos que los primeros kilos que vemos desaparecer en la báscula no corresponden a la grasa corporal —que es la que realmente nos interesa eliminar—, sino principalmente a agua y a las reservas energéticas de nuestro organismo.
Aquí es donde entra en juego el glucógeno, que es nuestro depósito de energía inmediata. Este combustible tiene una peculiaridad muy clara: se almacena en el cuerpo profundamente hidratado. Cuando recortamos calorías drásticamente, el cuerpo gasta ese glucógeno lleno de agua, lo que explica esa caída de peso tan rápida como ilusoria al comenzar un régimen.
Este mismo proceso aclara el camino inverso que tanto asusta a la gente. En el momento en que una persona vuelve a comer muchos carbohidratos en su día a día, el organismo simplemente vuelve a rellenar esos almacenes hidratados, provocando una recuperación de peso casi inmediata y algo exagerada.
Entender el comportamiento de nuestras reservas nos permite mirar la nutrición con una perspectiva mucho más clara y rigurosa. ¿Qué experiencias habéis tenido vosotros con estas ideas tradicionales sobre la báscula? Queremos leer vuestras opiniones en la comunidad BeersStorming.
Fuente original: Xataka
