China y el reto de las baterías usadas: cuando el coche eléctrico envejece
Tras liderar la venta de coches eléctricos, China busca soluciones de reciclaje para gestionar el millón de toneladas de baterías retiradas que prevé para 2030.

En China ya llevan un buen trecho recorrido en esto de la movilidad eléctrica. La parte de venderlos la tienen más que asimilada, pero ahora les toca enfrentarse a la segunda parte de la película: qué hacer con todas las baterías de sus vehículos a medida que se van degradando poco a poco.
Las cifras que manejan las autoridades chinas son de órdago. Si en 2020 se retiraron unas 200.000 toneladas de baterías (según un informe de 2021 de la televisión estatal CCTV), para 2025 proyectan que se alcancen las 780.000 toneladas en total. Y la cosa no frena ahí: la agencia Xinhua señala que para 2030 se prevé superar el millón de toneladas de baterías usadas al año.
Como ocurre con cualquier dispositivo electrónico, estos componentes no duran para siempre. En el momento en que la capacidad de una batería cae a alrededor del 80 %, por lo general ya no se considera apta para propulsar un automóvil. Vamos, que pierde el fuelle necesario para seguir moviendo el coche en carretera.
El problema no es únicamente ambiental por los metales que contienen. Una batería degradada o gestionada de forma incorrecta puede convertirse en un dolor de cabeza, con riesgos reales de incendio o filtraciones de materiales peligrosos. Para atajar esta montaña de residuos, el país confía en dos recetas principales: regulación estricta e innovación en los procesos de reciclaje.
La transición hacia el vehículo eléctrico trae consigo desafíos técnicos que van mucho más allá de la conducción. ¿Cómo veis este reto del reciclaje masivo a escala global? ¡Os leemos en la comunidad de BeersStorming!
Fuente original: Xataka
