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Cuando un megaembalse en Québec desató una bomba química sin querer

En 1971, un enorme proyecto hidroeléctrico en Canadá liberó el mercurio natural del suelo y terminó envenenando el pescado del pueblo indígena Cree.

Por BeersStorming·10 de octubre de 2026· 2 min
Cuando un megaembalse en Québec desató una bomba química sin querer

En 1971, Canadá inició en la bahía de James un megaproyecto hidroeléctrico que apuntaba a ser un triunfo para la ingeniería contemporánea. La idea prometía suministrar energía limpia a millones de personas, pero para conseguirlo fue necesario alterar cinco ríos y sumergir más de 11.500 kilómetros cuadrados de bosque boreal, un área comparable a la superficie de Catar.

Sin embargo, lo que parecía una victoria tecnológica escondía una trampa imprevista. Y la contaminación no estuvo causada por la maquinaria pesada ni por los generadores eléctricos, sino por algo tan simple como el contacto directo del agua con la tierra virgen.

Al anegar el terreno, se liberó el mercurio presente de forma natural en el suelo, desencadenando una bomba química silenciosa. Lo más traicionero del asunto es que un pescado extraído de estas aguas podía verse a simple vista en perfecto estado y, aun así, suponer un grave riesgo para el sistema nervioso de quien decidiera comérselo.

Esta amarga realidad la sufrió de lleno el pueblo indígena Cree, que dependía históricamente de la pesca en la zona y vio cómo la creación de estos megaembalses alteraba su entorno y amenazaba su salud a través del alimento diario.

A veces, la búsqueda de energía limpia nos deja lecciones imprevistas sobre cómo interactuamos con la naturaleza. ¿Qué os parece esta historia en la comunidad BeersStorming? ¡Queremos conocer vuestra opinión!

Fuente original: Xataka