De la Luna a África: la surrealista historia de cómo entendimos la migración de las aves
Un viaje al espacio o una flecha de 80 centímetros lanzada en África: así se resolvió en el siglo XIX el gran enigma del reino animal.

Todos nos alegramos al ver regresar a las golondrinas o a las cigüeñas tras el largo invierno para volver a anidar. Sin embargo, lo que hoy en día aprendemos tranquilamente en el colegio era un auténtico enigma hasta bien entrado el siglo XIX. En aquella época no se entendía cómo aves incluso muy pequeñas podían recorrer miles de kilómetros sin detenerse.
A falta de pruebas rigurosas, a los pensadores de la época no les quedaba más remedio que lanzar hipótesis bastante disparatadas que se aceptaban sin más. La más llamativa la propuso en el siglo XVII Charles Morton, un académico de Harvard que sugirió que las aves no viajaban a otros continentes, sino que migraban directamente a la Luna.
Esta surrealista teoría duró hasta que en 1822 la población de una ciudad alemana se quedó de piedra. Ese día apareció una cigüeña con el cuello atravesado por una flecha de 80 centímetros, habiendo sobrevivido al trayecto con semejante proyectil incrustado.
Al examinar el arma, comprobaron que la flecha había sido lanzada en África. Este hecho clave sirvió para desentrañar por fin el misterio: las aves no eran viajeras espaciales, sino criaturas capaces de recorrer más de 3.000 kilómetros entre continentes.
Es fascinante cómo una flecha clavada en el cuello de un ave sirvió para desmontar una teoría tan absurda. ¿Conocías esta disparatada hipótesis sobre las aves lunares? ¡Cuéntanos qué te parece y súmate al debate en la comunidad BeersStorming!
Fuente original: Xataka
