Apúntate al próximo evento
Volver a noticias
Otras

De piedras a catálogos: la rocambolesca historia previa al papel higiénico

Antes de comercializarse el papel higiénico en 1857, la gente prefería reciclar periódicos antes que pasar por el apuro de pedir hojas para el baño en una tienda.

Por BeersStorming·15 de octubre de 2026· 2 min
De piedras a catálogos: la rocambolesca historia previa al papel higiénico

A las generaciones criadas con un rollo siempre a mano nos cuesta imaginarlo, pero durante casi toda la historia la higiene íntima fue bastante más tosca. Antes de que este producto fuera la norma, nuestros mayores se apañaban en el campo con lo primero que encontraban, buscando piedras lo menos afiladas posible. Lo que hoy nos parece una locura era, sencillamente, lo habitual.

Resulta que el papel higiénico tal y como lo conocemos es una innovación sorprendentemente reciente. El primero en venderse empaquetado vio la luz en Estados Unidos en 1857, de la mano de Joseph Gayetty. Aquel producto pionero consistía en hojas sueltas impregnadas con aloe y llevaba el nombre del inventor como marca de agua, anunciándose casi como un artículo de farmacia capaz de prevenir las hemorroides.

Sin embargo, no fue un éxito inmediato. Durante décadas, en las letrinas estadounidenses se prefirió usar el papel que hubiera a mano: periódicos, almanaques o catálogos de venta por correo. A fin de cuentas, reciclar lo que llegaba gratis al buzón salía mucho más barato que comprar hojas especiales.

A este factor económico se le sumaba el reparo social de la época. La cuestión se consideraba algo tan sumamente íntimo que entrar en una tienda a pedir papel para limpiarse el culo daba muchísimo apuro. Así fue como las letrinas tardaron años en adoptar este invento frente al socorrido papel usado.

Y en tu familia, ¿habías oído hablar de este tipo de apaños del pasado antes de la llegada del rollo moderno? ¡Queremos leer tus comentarios y abrir debate en la comunidad BeersStorming!

Fuente original: Xataka