Del alga al Nobel de Medicina: cómo la luz revoluciona la neurociencia
Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel ganan el Nobel de Medicina tras utilizar algas fotosensibles para transformar la neurociencia.

La semana de los premios Nobel ha arrancado por todo lo alto con el anuncio en la categoría de Medicina y Fisiología. Este año, el jurado ha reconocido el trabajo fundamental de Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel, tres investigadores que demostraron que la clave para revolucionar el estudio del cerebro humano estaba oculta en una diminuta alga verde.
La historia viene de lejos. En los años 90, estos científicos descubrieron que ciertas algas reaccionaban de forma extrañamente rápida a la luz. Lo que en su momento podía parecer un hallazgo biológico más sin gran impacto cotidiano, ha terminado por convertirse en el cimiento sobre el que se apoya buena parte de la neurociencia actual.
Hasta ahora, investigar el cerebro era un verdadero dolor de cabeza. El reto histórico no consistía solo en mirar qué pasaba ahí dentro, sino en poder intervenir con la precisión exacta para establecer relaciones directas de causa y efecto. Ya en 1979, el científico Francis Crick teorizó que para descifrar los misterios cerebrales era imprescindible contar con una herramienta capaz de actuar con esa sutil precisión.
Gracias a las bases sentadas por Deisseroth, Hegemann y Nagel a partir de estas algas sensibles a la luz, ese sueño se ha hecho realidad. Sus descubrimientos han abierto ventanas que parecían ciencia ficción, otorgando a la comunidad científica la posibilidad real de desarrollar tratamientos para que personas con ciertas cegueras puedan volver a ver.
¿Qué os parece que una simple alga microscópica haya sido la llave para empezar a descifrar nuestro cerebro? Abre debate y cuéntanos tu opinión en la comunidad de BeersStorming.
Fuente original: Xataka
