Del remedio al caos: la historia del gigantesco pinar de las Landas francesas
En 1857 Francia decidió plantar cerca de un millón de hectáreas de pinos para secar un pantano, pero el remedio acabó siendo un problema enorme.

A veces las soluciones genialoides del pasado se convierten en los mayores dolores de cabeza del presente. Corría el 19 de junio de 1857 cuando desde París se dio una orden contundente: llenar de árboles exactamente 987.950 hectáreas situadas entre Burdeos y el río Adour. La excusa oficial era terminar con la supuesta ciénaga infecta en la que se habían convertido las Landas de Gascuña.
El problema del terreno residía en el "alio", una costra de arenisca ferruginosa que actuaba como un suelo impermeable, impidiendo que el agua se filtrase. Esto transformaba la enorme llanura en una marisma desolada. En aquel paisaje impracticable solo prosperaban los mosquitos, un millón de ovejas según los datos de 1850 y sus célebres pastores, quienes debían caminar sobre zancos para no quedar atrapados en el barro.
La repoblación forestal fue un éxito técnico rotundo, hasta el punto de erigirse en el bosque cultivado más grande de Europa Occidental, dejando fuera de la ecuación al olivar andaluz. Sin embargo, la narrativa oficial no terminaba de encajar. En 1997, el historiador Jacques Sargos documentó que en la ley de 1857 había "gato encerrado", demostrando que en las Landas no había más paludismo o fiebres que en cualquier otra parte.
Lo que nació como un megaproyecto para sanear la zona se ha transformado con los años en una masa forestal gigantesca y un problema imposible de gestionar en la actualidad.
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Fuente original: Xataka
