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EE. UU. y los microchips: su dependencia real es mayor de lo que aparenta

Las empresas de EE. UU. gastan 27.000 millones en chips, pero la procedencia real de sus materiales demuestra que dependen más del exterior de lo que parece.

Por BeersStorming·13 de octubre de 2026· 2 min
EE. UU. y los microchips: su dependencia real es mayor de lo que aparenta

Que la industria de los semiconductores es una red donde todos dependen de todos no es ninguna sorpresa. De hecho, la fabricación de circuitos integrados de Estados Unidos no es independiente y, a decir verdad, actualmente no lo es la de ningún país del planeta.

Para ponerlo en cifras, firmas estadounidenses como Intel, GlobalFoundries o Texas Instruments desembolsan unos 27.000 millones de dólares al año en equipos de fotolitografía, máquinas de procesamiento de obleas y materiales avanzados. Es decir, los ingredientes indispensables para cocinar la tecnología moderna.

Sobre el papel, el 95 % de ese dinero va a parar a proveedores de Europa, Japón y al propio suelo estadounidense. En esa lista de la compra destacan gigantes como la neerlandesa ASML, las japonesas Tokyo Electron y JSR Corporation, o las locales Applied Materials, Lam Research y KLA Corporation.

Sin embargo, hay un matiz decisivo en la letra pequeña. Si analizamos la procedencia real de los componentes en lugar de la nacionalidad de la empresa que los vende, ese 95 % cae drásticamente hasta el 68 %. El motivo es sencillo: compañías como ASML son de Países Bajos, pero fabrican parte de sus máquinas en otras regiones.

Al final se demuestra que la independencia tecnológica total es casi un mito en este sector. ¿Os esperabais este giro en la procedencia real de los componentes de EE. UU.? ¡Queremos leer vuestros comentarios en la comunidad de BeersStorming!

Fuente original: Xataka