El día que una broma de tres minutos sobre Bill Gates colapsó los correos en 1997
A finales de los noventa, un estudiante inventó un correo falso donde Bill Gates prometía 1.000 dólares por reenviarlo, desatando una cadena imparable.

A finales de los 90, mucho antes de que hablásemos de virales o algoritmos, la magia de Internet funcionaba mediante un método más básico: pedir que pulsáramos el botón de reenviar. Que el mensaje viniese de un amigo, familiar o compañero de trabajo le daba una credibilidad inmediata, propiciada además por el desconocimiento técnico de la época sobre lo que un correo realmente podía hacer.
Aquella combinación de confianza ciega e ignorancia tecnológica resultó ser un terreno fértil para los bulos. El 18 de noviembre de 1997, Bryan Mack estaba en un laboratorio informático de la Iowa State University cuando el estudiante sentado a su lado recibió uno de esos típicos correos que prometían dinero fácil.
Mack le dijo a su compañero que él podía inventar algo bastante mejor y, según contó años después a la revista Wired, solo necesitó tres minutos para redactar su ocurrencia. Escribió un mensaje haciéndose pasar por el mismísimo Bill Gates y presentó un supuesto programa informático capaz de rastrear cada reenvío.
La trampa del bulo era sencilla pero efectiva: si la cadena de correos lograba alcanzar a 1.000 personas, todos los integrantes que hubieran participado en el reenvío recibirían 1.000 dólares pagados de la propia cartera de Gates.
Lo que empezó como un mero pasatiempo de tres minutos terminó convirtiéndose en una broma monumental e imposible de detener en aquella joven red de finales de los noventa. ¿Llegasteis a recibir alguna cadena surrealista como esta en vuestros primeros años en Internet? ¡Desempolvad vuestra memoria y compartid vuestra experiencia en la comunidad BeersStorming!
Fuente original: Xataka
