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El dilema chino: plantar bosques para parar el desierto está agotando el agua de la zona

El proyecto chino de los "Tres Nortes" para frenar el desierto de Gobi se enfrenta a una paradoja ecológica: los árboles están consumiendo más agua de la que se recarga.

Por BeersStorming·22 de septiembre de 2026· 2 min
El dilema chino: plantar bosques para parar el desierto está agotando el agua de la zona

Desde 1978, China se propuso una misión titánica: sembrar miles de millones de árboles a lo largo de miles de kilómetros para ponerle freno al avance del desierto de Gobi. Este proyecto monumental, conocido como el programa de los "Tres Nortes", parecía la idea perfecta para recuperar terreno frente a la aridez.

Sin embargo, la hidrología dicta sus propias normas. En regiones áridas y semiáridas, la forestación masiva ha desencadenado efectos hidrológicos adversos. Para entenderlo de forma sencilla, podemos imaginar cada árbol como una pajita clavada en la tierra que no para de aspirar: en climas donde no acompaña el tiempo, la vegetación funciona como un sistema de extracción constante de recursos hídricos.

Esta situación ha reducido drásticamente la recarga de los acuíferos y ha provocado un descenso en los niveles freáticos. El problema se aprecia con claridad en la meseta de Loess, una zona donde las lluvias anuales no llegan a los 400 milímetros y donde la revegetación extensiva está llevando el consumo de agua a niveles muy cercanos, o incluso superiores, a la recarga natural disponible.

Aunque plantar un árbol suele ser una iniciativa positiva, los programas de forestación en regiones secas pueden terminar agravando la escasez de agua local, convirtiendo la medida en algo insostenible a largo plazo.

¿Qué opináis en la comunidad BeersStorming sobre esta compleja paradoja entre plantar árboles y gestionar el agua?

Fuente original: Xataka