El mito del huevo y el colesterol: la ciencia aclara su impacto real
Los estudios recientes demuestran que el consumo de huevo afecta al colesterol de forma moderada y no tan directa como creíamos.

Durante años nos persiguió un mantra casi sagrado en la nutrición: comer huevos con frecuencia era una vía rápida para aumentar los niveles de colesterol y sufrir problemas de corazón. Sin embargo, la evidencia científica más reciente ha decidido revisar esta idea y nos demuestra que la historia no es tan dramática como nos la habían contado.
Tradicionalmente se pensaba que la ecuación era directa: todo el colesterol que entra por la boca sube en la misma proporción en las arterias. Es el equivalente a pensar que llenar el maletero de tu coche hace que el indicador de aceite suba exactamente en la misma medida. Pero la realidad es que la mayoría de los estudios clínicos y epidemiológicos no muestran una correlación directa y consistente entre la cantidad de colesterol que comemos y el que termina en nuestra sangre.
Esto no quiere decir que el huevo sea totalmente invisible en los análisis. Las revisiones científicas han demostrado que su consumo sí tiene un impacto, aumentando el colesterol total. La clave está en que eleva tanto el colesterol LDL (el famoso colesterol "malo") como el HDL (el que conocemos como colesterol "bueno").
En definitiva, la ciencia apunta a que este aumento es bastante moderado, por lo que no hay motivo para tenerle miedo a este alimento si su consumo entra dentro de cierta lógica. ¿Vosotros seguís limitando los huevos en vuestra dieta diaria por miedo al análisis de sangre? ¡Queremos leer vuestras experiencias y debatirlo en la comunidad BeersStorming!
Fuente original: Xataka
