¿Eran los coches más baratos en 1975 que ahora? Analizamos los números
La exigencia de mayor seguridad y la transición forzada al coche eléctrico han encarecido notablemente el precio de los vehículos nuevos.

No hace falta pasar mucho tiempo frente a los configuradores de los fabricantes para llegar a una conclusión clara: los coches han subido muchísimo de precio. Es una realidad evidente de la que seguro ya te habías dado cuenta por ti mismo al mirar cómo ha evolucionado el mercado.
El motivo principal de esta subida es que los coches actuales son, por mandato legal, obligatoriamente más complejos. La Unión Europea exige que todos los vehículos nuevos vendidos en su territorio incluyan equipamiento tecnológico de serie como la cámara trasera, el sistema de frenada de emergencia y el conocido (y bastante irritante) aviso de exceso de velocidad.
Pero las exigencias de seguridad no vienen solas. En Europa también se ha presionado enormemente a los fabricantes para acelerar el salto al coche eléctrico. Cumplir con estas cuotas de ventas es un paso indispensable para las marcas si quieren librarse de sanciones que pueden llegar a ser milmillonarias.
Toda esta regulación obliga a añadir complejidad a unos vehículos que antes contaban con motores de combustión bastante sencillos, lo que complica la amortización de las unidades que ya están circulando en el mercado. Al final, para solventar estas potentes inversiones, a las marcas solo les quedan dos vías: vender los nuevos eléctricos fabricados en masa o elevar los precios.
¿Crees que todo este equipamiento obligatorio justifica las cifras actuales o prefieres la sencillez de los motores de antes? ¡Queremos conocer tu opinión, súmate a la conversación en la comunidad BeersStorming!
Fuente original: Xataka
