Francotiradores para salvar a un pato: la drástica medida ecológica de los años 80
En 1984, España financió a cazadores para eliminar a la malvasía canela y salvar a la autóctona malvasía cabeciblanca de la extinción genética.

A mediados de los años 80, la situación de la malvasía cabeciblanca en la península ibérica era dramática. Quedaban únicamente 22 ejemplares de esta ave acuática en todo el territorio, una cifra límite que situaba a la especie al borde de la desaparición completa.
El riesgo no provenía de una plaga agresiva, sino de la llegada de otro pato: la malvasía canela. Esta especie norteamericana se había escapado de colecciones británicas de aves y, tras afincarse en el norte de Europa, siguió las rutas migratorias hasta España. Su primer avistamiento en nuestro país ocurrió en 1983, en el delta del Ebro.
Aunque la malvasía canela no era un animal violento, traía consigo un problema biológico muy serio. Empezó a mezclarse rápidamente con las malvasías cabeciblancas y la aparición de híbridos amenazaba con la dilución genética de la población nativa.
Para evitar la catástrofe, las autoridades decidieron en 1984 tomar medidas drásticas. El Ministerio financió a cazadores por todo el país para erradicar a la especie invasora, aplicando la filosofía de que la mejor erradicación es la que no llega a hacer falta.
Una solución extrema para intentar salvar a una especie en peligro crítico. ¿Qué opináis en la comunidad BeersStorming sobre el uso de estas medidas para proteger la biodiversidad?
Fuente original: Xataka
