La ciencia demuestra que las alas de avión no deben ser lisas, sino rugosas
Un equipo de investigadores en Japón descubre que las alas con rugosidad microscópica reducen la resistencia aerodinámica hasta un 43%.

Durante casi 80 años, los ingenieros aeronáuticos han compartido un dogma similar al de los anuncios de afeitado perfecto: cuanto más liso, mejor. Desde mediados del siglo XX, se ha considerado que las alas y superficies lo más planas posible eran la opción óptima para volar.
La teoría detrás de este principio de la mecánica de fluidos era clara. Se pensaba que solo una superficie perfectamente lisa ofrecía la menor resistencia al aire posible, lo que en la práctica se traducía directamente en un valioso ahorro de combustible para los aviones.
Sin embargo, un equipo de investigadores en Japón acaba de tirar por tierra este principio octogenario. Según sus conclusiones, las alas en realidad deberían ser rugosas. Eso sí, no hablamos de una rugosidad tosca, sino de irregularidades aplicadas a escala microscópica sobre una superficie que en esencia es lisa.
Aunque aplicar esta rugosidad microscópica exige tecnología de última generación, los resultados son contundentes. Las pruebas demuestran que estas pequeñas irregularidades en la superficie son capaces de reducir la resistencia aerodinámica hasta en un 43%.
¿Qué os parece este insólito hallazgo sobre el diseño de los aviones? ¡Nos leemos en los comentarios para debatirlo en la comunidad BeersStorming!
Fuente original: Xataka
