Moverse para proteger el cerebro: el ejercicio como freno al alzhéimer
Un estudio publicado en Nature muestra cómo el ejercicio físico puede ayudar a prevenir el alzhéimer al analizar proteínas clave como el amiloide o la tau.

El alzhéimer sigue siendo una de esas enfermedades para las que, de momento, no tenemos cura. Por eso, gran parte del foco de la ciencia está puesto en la prevención: la meta es dar con las mejores fórmulas para mantener el cerebro sano y reducir las 'papeletas' de que la enfermedad termine apareciendo.
En este escenario, el ejercicio físico parece tener un papel protector clave. Un estudio publicado a finales del año pasado en la revista Nature analizó a un grupo de 296 participantes cognitivamente sanos para comprobar de cerca el impacto de la actividad física.
Para medir el movimiento real de los voluntarios, les colocaron un podómetro en la cintura durante siete días consecutivos. Pero el trabajo no se quedó en esa semana: la investigación abarcó un seguimiento de hasta 14 años de observación, logrando una mediana de 9,3 años de estudio completados.
Lo determinante vino después, al medir la presencia en el cerebro de proteínas asociadas directamente al alzhéimer, como el amiloide o la proteína tau, que actúan como señales de alerta vinculadas al desarrollo de este trastorno.
Comprobar que algo tan accesible como mantenerse en movimiento sea un aliado para la salud cerebral resulta de lo más alentador. ¿Y tú, intentas dar tus pasos diarios o te cuesta sacar tiempo para moverte? ¡Cuéntanos tu experiencia y debate con nosotros en la comunidad de BeersStorming!
Fuente original: Xataka
