Pere Navarro achaca a la política las reticencias para usar la baliza V-16 conectada
El director de la DGT afirma que la adopción del dispositivo cuesta porque hay conductores que lo rechazan por considerarlo una iniciativa del Gobierno.

Llevar la baliza V-16 conectada en el coche cada vez que sufrimos una avería o un accidente en carretera cumple ya 278 días de obligatoriedad. Aunque para la DGT se trata de una herramienta clave para mejorar la seguridad vial, la realidad es que a la entidad le está costando conseguir una implantación total entre los conductores.
El funcionamiento del dispositivo es sencillo: actúa como un avisador que comunica a todos los navegadores que hay un vehículo detenido en la vía. Es algo así como poner una señal digital en el mapa para que el resto de los usuarios sepa que te has quedado tirado antes de llegar a tu posición, reduciendo el riesgo en situaciones de peligro.
Sin embargo, la adopción de esta tecnología avanza despacio. En declaraciones al programa 'La Linterna' de Cope, el director de la DGT, Pere Navarro, ha señalado que el dispositivo se va consolidando poco a poco y ha recordado que este verano se han registrado 160.000 colisiones. Pese a que asegura que todo son ventajas y que permite alertar en tiempo real a los navegadores, reconoce abiertamente que les está costando la implantación.
Tras un análisis realizado en la propia DGT, Navarro atribuye este freno al clima político. El responsable del organismo afirma que hay personas que evitan comprar la baliza de 40 euros o se niegan a usarla únicamente por verla como una medida o iniciativa del Gobierno de Pedro Sánchez.
Al final, entre debates políticos y hábitos al volante, la tecnología conectada busca hacerse un hueco en nuestras carreteras. ¿Qué opináis en la comunidad de BeersStorming sobre el ritmo de adopción de esta baliza y las razones de su resistencia?
Fuente original: Xataka
