Samsung Galaxy Z Flip8: cuando ser calcado a tu antecesor ya no es suficiente
Analizamos el Samsung Galaxy Z Flip8, un plegable que ofrece una experiencia casi idéntica a la del modelo anterior tras una semana de uso.

Sacar el nuevo Samsung Galaxy Z Flip8 de la caja deja una sensación un tanto familiar. Si tuviste en las manos el Galaxy Z Flip7, parecerá que estás viendo exactamente el mismo terminal. De hecho, tras haberlo probado durante más de una semana, queda claro que las diferencias técnicas entre una generación y otra se pueden contar con los dedos de una mano.
Pero que sea casi un calco no es algo intrínsecamente malo. El modelo del año pasado era un buen teléfono, aunque no fuera el mejor del mercado, y este conserva sus mejores virtudes. Sigue siendo una opción atractiva para quienes buscan un smartphone compacto que se pueda llevar a cualquier parte sin ocupar espacio en el bolso o en el bolsillo.
En el uso diario, el rendimiento y el software resultan suficientes para casi cualquier tarea cotidiana, manteniendo una experiencia de pantalla, sonido y diseño clavada a la que ya conocíamos. No obstante, las cámaras llegan sin grandes cambios y la batería vuelve a posicionarse como la eterna asignatura pendiente del dispositivo.
Al final, da la sensación de que limitarse a ser un buen móvil plegable empieza a quedarse un poco corto. La fórmula funciona y es correcta, pero la evidente falta de novedades respecto a la generación previa hace que el salto se sienta demasiado discreto.
¿Y vosotros qué pensáis, parroquianos de BeersStorming? ¿Os conformáis con que Samsung mantenga la fórmula o le exigís más cambios a los plegables? ¡Abrimos debate en los comentarios!
Fuente original: Xataka
