Un Atlántico engañosamente en calma: 85 años sin ver un parón de huracanes igual
Aunque el Atlántico lleva meses sin registrar un solo huracán por el freno atmosférico, la tranquilidad en la superficie esconde un océano que acumula calor sin parar.

Imagina llegar al momento del año en el que el océano debería estar produciendo huracanes en cadena y encontrarte con una calma absoluta. Eso es justo lo que está pasando en el Atlántico en torno al 10 de septiembre, la fecha que tradicionalmente marca el pico máximo de la temporada. Para que os hagáis una idea de lo inusual del asunto, la actividad acumulada apenas llega al 7 % de lo que suele ser habitual a estas alturas.
Hay que remontarse hasta el año 1941, hace nada menos que 85 años, para dar con una temporada que haya avanzado tanto en el calendario sin formar ni un solo huracán. Es más, si nos fijamos exclusivamente en los registros fiables de la era moderna, el récord es incontestable: jamás se había retrasado tanto la aparición del primer ciclón desde que existe una vigilancia oceánica completa.
La culpa de esta sequía no es por falta de intentos. A lo largo de estos meses han aparecido hasta cinco tormentas tropicales en la zona, pero ninguna ha conseguido romper la barrera decisiva. Todas terminaron debilitándose antes de alcanzar los 119 km/h, esa velocidad exacta que marca la frontera donde una tormenta se graduaría oficialmente como huracán.
Sin embargo, esta estampa de tranquilidad en la superficie es pura ilusión. La misma atmósfera que se está encargando de desmenuzar las tormentas e impedir que prosperen está provocando un efecto secundario: al no liberar esa fuerza, el Atlántico sigue acumulando calor y energía justo por debajo de las olas, guardándola en la reserva.
Un océano en apariencia dormido puede estar conteniendo muchísima energía en sus profundidades a la espera de ser liberada. ¿Qué os parece este extraño comportamiento de nuestro océano? ¡Esperamos vuestros comentarios en la comunidad BeersStorming!
Fuente original: Xataka
