Un viejo satélite espía de EE. UU. se desintegra en la órbita terrestre
Un aparato de inteligencia estadounidense lanzado en 1988 se ha fragmentado por sorpresa, dejando restos a 775 kilómetros de altura que ya están bajo vigilancia.
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Un clásico de la inteligencia estadounidense ha dicho basta allá arriba. Se trata de un satélite espía lanzado en 1988, en los últimos años de la Guerra Fría, que se ha fragmentado de forma totalmente inesperada mientras se encontraba en la órbita terrestre baja.
Esta descomposición repentina del aparato ha generado una nube de restos situados a unos 775 kilómetros de altura. Para entendernos de forma sencilla, la nave se ha convertido en una especie de metralla orbital descontrolada que ahora circula a gran velocidad por el espacio.
Como esa franja orbital no está precisamente desierta, los restos dejados por el antiguo artefacto ya están siendo vigilados de forma estrecha. El objetivo principal de este seguimiento es determinar el riesgo real de colisión que estos fragmentos representan para otras naves en funcionamiento.
Es fascinante ver cómo la tecnología lanzada hace casi cuatro décadas sigue dándonos trabajo y algún que otro susto orbital. ¿Cómo creéis que evolucionará el problema de los restos en el espacio? ¡Os leemos en la comunidad BeersStorming para debatirlo con una buena cerveza en la mano!
Fuente original: Teknautas — El Confidencial
